Artículos y Mensajes Inspirativos

de la Ciencia Cristiana




83273070Al estudiar la Biblia, se ve que Jesús curó lo que hoy es conocida como enfermedad infecto-contagiosa. En una ocasión, curó un caso aislado de lepra 1 y en otra curó diez personas simultáneamente 2. La Ciencia Cristiana revela que Jesús fue el hombre que comprendió y demostró la idea-Cristo, un poder divino y actuante en el pensamiento humano. Él demostró a toda la humanidad lo que es ser hijo de Dios y el potencial divino inherente a esa filiación, que incluye la inmunidad espiritual del ser.

Lo que había en común entre esas personas que fueron curadas es que, más allá de que buscasen purificación espiritual, procuraban una cura completa de un mal considerado incurable en la época. Una agravante era la condición a la cual esas personas quedaban sujetas: aislamiento total y desprecio de la sociedad. La curación cristiana, preconizada por Jesús, probó que para Dios no existe caso perdido ni imposibilidades. Tal hecho adviene del desdoblamiento natural de la ley divina, el bien, que prueba la actividad actual y perenne del Cristo, que trae consuelo y salvación universal.

La Ciencia Cristiana enseña que Jesús era dotado del Amor divino en tal medida, que reconocía a cada individuo solamente como un hijo perfecto de Dios. Tal fundamento crístico estaba solidificado en la comprensión que él mantenía acerca de su propia identidad, una idea de Dios inmaculada, completa, inmune, libre del miedo y de cualquier imposición material. Cuando él afirmó: “Yo y el Padre uno somos”  3 incluyó a toda la humanidad, sin excluir a nadie. Mary Baker Eddy escribió en su obra principal: “Jesús veía en la Ciencia al hombre perfecto, que aparecía a él donde el hombre mortal y pecador aparece a los mortales. En ese hombre perfecto el Salvador veía la semejanza misma de Dios, y esa manera correcta de ver al hombre sanaba a los enfermos.” 4


Como el más exitoso sanador, Jesús es el modelo para la curación cristiana. Si la habilidad de curar por la Ciencia divina fuese una dispensación individual, Jesús no hubiera dicho que todos lo que creyesen en él realizarían las mismas obras que él, y otras mayores aún. Jesús no solo demostró la inmortalidad de la Vida divina por su resurrección y ascensión, sino que también prometió la continuidad del Consolador, lo que confirió eternidad a la idea-Cristo. Hace 143 años la Ciencia Cristiana viene revelando a la humanidad que el Cristo es actual, omnipresente, omnipotente, habla a la consciencia humana, salva y libra de todo mal. Así como Cristo Jesús enseñó en todas sus palabras y obras, la Ciencia Cristiana también revela la curación cristiana como un hecho continuo y atemporal.

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Ponderando sobre la curación de los leprosos, ¿qué los llevó a que buscasen a Jesús? Ellos estaban en búsqueda de purificación física y mental. Jesús no dio ningún diagnóstico, ni hizo preguntas sobre el estado de salud de aquellas personas, porque mantenía el saber consciente acerca de todas las cosas y de cada ser como expresión de la perfección de Dios. Tal hecho es una ley divina que puede ser científica y constantemente demostrada por la curación de cualquier enfermedad.

Cuando el leproso se aproximó a Jesús y le dijo: “Señor, yo sé que puedes curarme, si así lo quieres”, Jesús, compadecido, respondió: “… ¡Sí! Quiero. Estás curado” 5.

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Como en aquella época, el poder sanador cristiano inconmensurable e infinito está presente en la actualidad, en este preciso momento, y alcanza a todos, en cualquier lugar, sea cual fuere la situación que tengamos que enfrentar.

Pude comprobar eso en 1990, cuando oré para reconocer la perfección e inmunidad inherentes a mi ser, como hijo perfecto y completo de Dios. La Ciencia Cristiana enseña que la curación proviene de la acción divina y que no hay ninguna necesidad de diagnóstico material. Pero en esa época, consulté la opinión de un especialista con la finalidad de alinear la defensa mental en mis oraciones, para anular las pretensiones erróneas, específicas del caso. Aprendí que se trataba de herpes zóster, popularmente conocido en algunos países como culebrilla o culebrina, manifestado en la región del abdomen y que, según el diagnóstico, era un tipo diferenciado de herpes que ataca a personas con baja inmunidad, pero que, en contrapartida, tenía la característica de “inmunizar” a aquellos infectados por este virus. No obstante, podría durar y causar dolor insoportable durante años.

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Delante de este diagnóstico, continué confiando absolutamente en la oración para obtener una curación, sin usar ningún recurso medicinal. Como resultado, no sentí dolores, ninguna fibra nerviosa o músculo fue afectado. Recuerdo que uno de los elementos fundamentales de mi oración fue reconocer la pureza inherente a mi ser. También vencí el miedo del contagio y resistí la tentación de mirar para las zonas afectadas para ver si la curación ya se había completado. En pocos días los bultos sobre la región rojiza de la piel desaparecieron por completo, y no volvieron.

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La curación a través del Cristo es completa, pues elimina el miedo y la inercia mental. La Ciencia Cristiana enseña que el principal elemento para alcanzar la curación a través de la oración es el pensamiento convencido, que no acepta el falso cuadro material de una coyuntura sin esperanza de curación. Al leer los relatos bíblicos siento que, al verse frente a situaciones que, por la opinión general, suscitaban pavor, desaliento y desprecio, Jesús mantenía el pensamiento elevado y dejaba que el Cristo, la actividad divina infalible y omniactiva, se ocupase del caso, y por eso la curación ocurría.

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La inmunidad de cada persona es espiritual e intrínseca al ser completo, creado por Dios. Como todos reflejan a Dios, para infectar “el reflejo”, sería necesario primero atacar al original, lo que sería imposible. La inmunidad espiritual es un atributo que el hombre posee por reflejar la inmortalidad divina. En esa base, la Ciencia Cristiana establece la totalidad de Dios y la nulidad de la materia. El desdoblamiento natural del bien, tal como la curación de los leprosos, es algo divino y natural, por lo tanto factible y demostrable, a todo momento. La inmunidad individual y colectiva está sustentada por la universalidad de la actuación del Cristo.

Este concepto más elevado, divino y permanente de inmunidad, fundado en el Cristo vivo, eterno y atemporal, es una ayuda presente en un momento en que los medios de comunicación sugieren una posible pandemia de la gripe A (H1N1), que está siendo conocida como gripe porcina. Sin embargo, podemos descansar en la certeza de la presencia y actividad individual y universal de la idea-Cristo, que destruye el miedo de contagio. A través de la oración, optamos por confiar en la realidad espiritual que garantiza la inmunidad de la creación de Dios, en vez de confiar en un cuadro material que presenta peligro de contaminación.

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Regocijémonos en Dios, que por Su Cristo vivo y actual, garantiza salud e inmunidad verdaderas y permanentes para la humanidad.

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1 Marcos 1:40-45

2 Lucas 17:11-14

3 Juan 10:30

4 Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, Pág. 476

5 Marcos 1:40-41

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Jackson Guterres dos Santos
Porto Alegre, Río Grande do Sul, Brasil.

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Traducción libre del original en portugués titulado “Imunidade: uma visão corretiva”, publicado por la revista El Heraldo de la Ciencia Cristiana en Portugués – O Arauto da Ciência Cristã



rabino2En marzo, el Rabino David Louis, de Kiryat Gat, Israel, hizo un notable relato de una curación en la Reunión de Testimonios del mediodía en el edificio original de La Iglesia Madre. En las semanas siguientes, el Rabino Louis se encontró con varios de sus nuevos amigos en la Iglesia y en La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana, incluyendo al Secretario Nathan Talbot y la Editora en Jefe, Mary Trammell. Su viaje espiritual ilustra tanto la curación universal que abraza la Ciencia Cristiana como la Iglesia que fundó Mary Baker Eddy.  Estos son algunos extractos del reportaje de Mary Trammell con el Rabino realizado para el programa radial del Sentinel.

 

Rabino Louis, ¿podría darnos una pequeña reseña de lo que ha sido su camino espiritual?  ¿Qué lo llevó a ser rabino?


Bien, yo nací judío en Peoria, Illinois, EUA, y mis padres me dieron cuanta educación judía estaba disponible.  Mis años de universidad fueron los años de la guerra de Vietnam, y yo estaba en una universidad muy importante que fue una especie de centro de turbulencia.  Había grandes movimientos populares de estudiantes, de búsqueda de las religiones orientales, y muchas personas volviendo a las religiones raíces.  Yo me acerqué a muchas de las diferentes religiones hasta que vine a la mía.  Estudié en el seminario para rabinos en Nueva York, y luego vine a Israel, me casé, y fui ordenado como rabino en el campo de la metafísica de la Cábala judía.  Estuve enseñando Cábala, y también trabajando como músico profesional.

 

Cuéntenos acerca de la Cábala.


La Cábala es un lenguaje para hablar sobre espiritualidad. En la música tienes 7 notas, y a través de las combinaciones de esas notas se hace toda la música. Al hablar de las cosas espirituales, la Cábala nos provee de un lenguaje. Hay 10 esferas. Podemos hablar de la completa materialidad, de la parcial materialidad, de la parcial espiritualidad, y de la completa espiritualidad. En este sentido la Cábala está en perfecta sintonía con la Ciencia divina, coincide con la completa espiritualidad en la cual la materia es reconocida como no existente.

 

¿Y cómo encontró usted, entonces, la Ciencia Cristiana?


Cuatro años atrás mi padre anciano estaba sufriendo de uno de los estadios de un cáncer terminal, y yo vine para estar con él.

Lo habían llevado a su casa, lo atendían 24 hs, y estaba conectado a tubos.  Salí para dar una caminata por el vecindario. Y había un cartel que decía Sala de Lectura de la Ciencia Cristiana. Y el letrero decía que la Sala de Lectura estaba abierta dos horas por día, y sucedió que yo estaba allí en el momento justo. Entré. En aquel momento, no sabía nada acerca de la Ciencia Cristiana en sí. Yo sabía de la existencia de la Ciencia Cristiana de mis tiempos de estudiante. Cada aeropuerto importante tiene una Sala de Lectura de la Ciencia Cristiana, entonces había tenido la oportunidad de mirar algunos libros. Y sabía que había allí algo con respecto a la curación. Bueno, me senté con una señora en la Sala de Lectura, y le conté acerca de mi padre. No recuerdo las ideas específicas que fueron dichas, pero volví a casa inmediatamente y le dije a mi padre: “Tú te vas a recuperar por completo”.

Cuando visité la Sala de Lectura, la gente de allí, maravillosa gente, no me estaba ofreciendo una suerte de ideas intelectuales. Eran la ternura y la oración, la atmósfera, la gracia.  Ahora, en retrospectiva, es claro para mí que probablemente esos Científicos Cristianos estaban orando.

 

Me gusta mucho la manera en que lo cuenta, que usted sintió la atmósfera, el amor, la curación, la oración.


Cada día volvía a la Sala de Lectura, y cuando llegó el domingo, fui al servicio. Al tercer día, mi padre se sintió animado y deseó comer. Él no comía desde hacía tres meses. Entonces comió yogurt y helado. En el cuarto día, quiso comer huevos revueltos y panqueques, y yo comencé a ir y venir del supermercado.

Para el quinto día se había levantado de la cama. Quiso ir a comer a la cocina. Con un andador y la enfermera con él, comió en la cocina. Para el sexto día ya estaba sentado enfrente del televisor en el living. En el sexto día decidió que quería ocuparse otra vez de sus asuntos. Él había dejado sus asuntos en manos de un abogado. Para hacer eso, tuvo que comprobar que ahora estaba en condiciones de hacerlo.

En aquel entonces fue a un hospital para realizar un chequeo durante el séptimo día. Caminó hasta el banco con su andador y caminó con el aplauso de todas las personas que estaban allí. Fue realmente un buen momento. Tenía ya sus asuntos nuevamente en sus manos. Volvimos a casa y recibimos un llamado del hospital diciendo que él se hallaba completamente sano de aquello que sufría. Y de hecho lo estaba. Vivió alegre y saludablemente durante un año más.

Y esta fue mi introducción a la Ciencia Cristiana. Todos sus doctores y la gente que lo había conocido vinieron a verlo a la casa, y se quedaron atónitos. Lo que yo realmente había presenciado fue una verdadera resurrección.  Esto cambió mi vida. Decidí que la Ciencia Cristiana es verdad y que yo intentaría encontrar qué era, la estudiaría, y dedicaría mi vida a ello. Y eso es exactamente lo que he hecho.

 

¿Cómo la ha estudiado?  Imagino que investigó en el libro “Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras” por Mary Baker Eddy.


Al principio no. Yo no sabía acerca de Ciencia y Salud. Todo lo que sabía era acerca de la Sala de Lectura y que mi papá se había recuperado por completo. Volví a Israel y busqué en Internet.  Eventualmente me di cuenta de que la Ciencia Cristiana tiene su centro en Boston.

 

Boston es el lugar donde se encuentran las oficinas centrales de la Iglesia.  Pero la Ciencia Cristiana es un movimiento mundial. 


Pero yo sabía que Boston era el centro, y dije, ese debe ser el lugar para comenzar.  Entonces, algunos meses después, vine a este mismo edificio (La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana), y fui a la Biblioteca Mary Baker Eddy. Pedí ver a un practicista de la Ciencia Cristiana. Y alguien me indicó un centro espiritual de curación en la Avenida Massachussets, que está abierto al público. Se llama Soluciones a través de la Oración.

Allí hay un practicista de la Ciencia Cristiana, y cualquier persona es bien recibida para entrar y hablar con él o ella. Y eso hice. Hablé con el practicista allí, y él comenzó un tratamiento de oración por mí. Y nos mantuvimos comunicados por e-mail cuando regresé a Israel.

 

¿Y en aquel momento consiguió Ciencia y Salud?


Le compré uno al practicista. Y él me estuvo mandando pasajes de Ciencia y Salud.  Siguió conmigo durante estos primeros tiempos como un guía.

 

¿Y hubo algunos pasajes en particular de Ciencia y Salud que resonaron en usted?


Mi primer trabajo espiritual era resolver lo que parecía ser una dicotomía entre mi vida religiosa judía y mi profundo interés en la Ciencia Cristiana. ¿Cómo podían ser compatibilizadas estas dos cosas? Ciertamente en un nivel experimental era claro para mí, que sí podían ser compatibles. Pero debía tener alguna suerte de plataforma sobre la cual estar apoyada. Entonces puse mi atención en un pasaje que comienza al final de la página 360 de Ciencia y Salud con su explicación brillantemente metafísica y lógica acerca de cuál es el común denominador, la interfase entre la teología de la Ciencia Cristiana y la teología judía.

 

¿Nos leería ese pasaje?


“… hoy, el judío y el cristiano pueden unirse en doctrina y religión sobre la base misma de las palabras y obras de Jesús. El judío cree que el Mesías o Cristo no ha venido aún; el cristiano cree que Cristo es Dios. Aquí interviene la Ciencia Cristiana, explica esos puntos doctrinales, anula el desacuerdo y resuelve el problema. El Cristo, como la verdadera idea espiritual, es el ideal de Dios ahora y para siempre, aquí y en todas partes. El judío que cree en el Primer Mandamiento es monoteísta; tiene un solo Dios omnipresente. Así el judío se une a la doctrina del cristiano, de que Dios ha venido y está presente ahora y eternamente. El cristiano que cree en el Primer mandamiento es monoteísta. Así se une virtualmente a la creencia del Judío en un solo Dios y reconoce que Jesucristo no es Dios, como Jesús mismo lo declaró, sino que es el Hijo de Dios.”

 

¿Y qué significó, entonces, eso para usted?


Estamos mirando las tres palabras, Dios, Cristo y Jesús, desde tres diferentes perspectivas – desde la perspectiva de los judíos, los cristianos, y los Científicos Cristianos. Los cristianos agrupan a las tres en un solo grupo; Dios, Cristo y Jesús no tienen distinción. Jesús es Dios, el Cristo es Dios, el Cristo es Jesús etc. Esto es inaceptable para el pensamiento judío porque Jesús es un hombre. Nosotros no queremos deificar al hombre. Pero la Ciencia Cristiana toma esta lista -Dios, Cristo y Jesús- y los distingue de una manera única. Primero que todo, Jesús se diferencia de Dios.  Jesús era un hombre, el reflejo del Cristo. El Cristo en la Ciencia Cristiana es “el ideal de Dios ahora y para siempre”. El Cristo es la idea que tiene Dios del hombre, el hombre perfecto. Este es el concepto que también tiene el judío acerca del Mesías, el hombre perfecto. Entonces ahora vemos que la Ciencia Cristiana, la cual acepta que Jesús no es Dios, está perfectamente de acuerdo con el judaísmo, el cual dice lo mismo. Los judíos dirán: “Bien, entonces, ¿qué es el Cristo?  ¿No creen ustedes que es lo mismo que Jesús?” Y la Ciencia Cristiana dice: “No. El Cristo está en todos nosotros. Es eterno. Es el eterno pensamiento de Dios sobre el hombre”.

Cristo Jesús fue un rabino que guardaba los mandamientos judíos. Y ahora en mi vida, la Ciencia Cristiana está iluminando mi pensamiento metafísico judío, lo cual para mí, personalmente, es una cosa. Hay un solo Dios.

 

¿Qué cosa de la Ciencia Cristiana es lo que más toca su corazón?


Luego de conocer acerca de la Ciencia Cristiana, yo tenía algunas frustraciones que me perturbaban espiritualmente. Tenía un hijo rebelde.  Y yo respondía como un padre obstinado. Esto básicamente creaba una situación de muy serios distanciamientos por los cuales yo sufría enormemente, y estoy seguro de que él también. Una de las primeras cosas que comprendí en la Ciencia fue acerca del amor y del papel central que tiene el amor en la curación y en la oración.

Entonces hice para mí una sesión diaria, a veces durante horas, de quedarme a solas conmigo mismo en mi habitación y me dedicaba a amar a mi hijo. Yo ni siquiera sabía dónde él estaba. Yo simplemente le enviaba oleadas de amor a través del espacio espiritual. Luego de cierto tiempo, hablamos por teléfono, por primera vez en muchos años. Pasó un mes y volvimos a tener otra conversación, y entonces cenamos juntos. Nos abrazamos, y esto se fue. El distanciamiento se fue por completo.

 

¿Cómo reaccionó la familia ante su estudio de la Ciencia Cristiana?


Principalmente fue mi esposa la que vio lo que estaba sucediendo. Ella me vio regresar junto a mi hijo. Cuando este problema fue resuelto, ella estaba ya conmigo. Me animó para que regresara a Estados Unidos y buscara un Maestro de la Ciencia Cristiana.

 

¿Y la Clase de Instrucción Primaria le fue de ayuda?


Eso puso las cosas en un enteramente nuevo punto de equilibrio. Aportó claridad, una visión global de lo que es el alcance total de la Ciencia Cristiana. Hace poco, sentí la necesidad de hablar abiertamente con mis hijos acerca de la Ciencia Cristiana. Entonces hicimos una reunión familiar en la cual todos mis hijos mayores, mis seis hijos, y mis dos yernos y mi nuera y toda la familia, la familia grande, se reunieron. Estaban preparados para que papá les hablara. Les dije lo que había estado haciendo acerca de la curación. Les conté que de ninguna manera la Ciencia Cristiana interfiere con mi observancia judía. La Ciencia Cristiana es universal. Ilumina todas y cada una de las cosas. Si yo soy rabino, me convierto en un rabino iluminado. Si tú eres un hombre de negocios, serás un hombre de negocios iluminado.

 

O si tú estás en alguna otra religión también, ¿no es así?


La Ciencia Cristiana se extiende a todas las religiones porque es una meta-religión. Hasta donde sé, la Sra. Eddy no estaba interesada originalmente en comenzar una denominación religiosa. Ella pensaba que el mundo cristiano aceptaría las enseñanzas. Pero no fue así como ocurrió; el mundo no estaba aún preparado para tal cosa. Entonces comenzó la Iglesia de la Ciencia Cristiana. Pero la Ciencia Cristiana es universal. Y les expresé esto a mis hijos. Ellos me entendieron. Entonces todos estuvieron a mi lado. Mis yernos son rabinos. Uno es el principal de un seminario de rabinos. Mis dos hijos también son rabinos. Y todos ellos dijeron: “Inténtalo, papá. Todo está bien”. Fue hermoso.

 

Entonces, ¿usted siente que hay receptividad a la Ciencia Cristiana en Israel?


La única cosa sobre la cual yo tengo que ser cuidadoso, es acerca de este punto: que Cristo Jesús no es Dios. Una vez que esto se entiende, no hay problemas con la ley judía o su teología. La Ciencia Cristiana es única en esta comprensión. Israel en general está muy abierto a la curación. Yo estoy seguro de que la voluntad de Dios dará la comprensión acerca de lo que es la curación en Israel, y esto promete ser una cosa verdaderamente gloriosa.

 

¿Cuál ve usted que es el rol de la Ciencia Cristiana en el mundo entero?


La Ciencia Divina es la revelación infinita de los pensamientos de Dios en una manera que cualquier ser humano, cada mujer o varón que lo desee y tenga el deseo de dedicarle tiempo y esfuerzo al estudio, pueda entender. Tenemos, como lo declara Mary Baker Eddy tan bellamente, la “consciente, constante capacidad” de comprender a Dios. Somos todos profetas de Dios, en el sentido de que todos podemos escuchar Su palabra. Él nos habla todo el tiempo a todos. Nosotros sólo tenemos que aprender cómo oír Su lenguaje. También tenemos que aprender cómo orar. El deseo de la bondad, el deseo de la bondad infinita, es oración. Dios mismo tomará tu deseo y lo elevará y lo transformará en oración. Ese es Su trabajo.

 

Eso tiene implicancias importantes para la paz mundial -y para la paz en Medio Oriente.


Absolutamente. El Medio Oriente tiene la característica de ser una especie de microcosmos del mundo entero. Israel mismo es un microcosmos – todas las religiones, todas las civilizaciones, todas las culturas en el mundo están allí condensadas en un país que no es más grande que el área del gran Boston. Pero si la Ciencia Cristiana llega a ser comprendida entre la gente judía, y la gente cristiana, y los árabes, y la gente del Islam en nuestra región del Medio Oriente- entonces este es un buen laboratorio para que sea entendida en el mundo entero. Hay un solo Dios, una Verdad, una bondad.  Y la Ciencia es la Ciencia: es científica.

 

¿Y cuál ve usted es su rol como Científico Cristiano que a su vez es rabino?


Ciertamente mi meta inmediata tiene dos facetas. Una, volver a casa, Israel y tomar todo lo que he aprendido y vivirlo en Israel. Y en una manera silenciosa, simple, cordial, buscar oportunidades para decir una buena palabra. Los chicos están realmente listos para esto en Israel. Tienen una gran liberalidad en materia espiritual, y son grandes investigadores.

Y el otro aspecto de mi interés es hablarles a los Científicos Cristianos, el cual es un mundo totalmente diferente, ya que ellos ya conocen la verdad y la Ciencia. Yo les quisiera hablar a los jóvenes Científicos Cristianos, y alentarlos, mostrándoles cuán vasto es el instrumento de comprensión que tienen para cualquier carrera que sigan. Mary Baker Eddy tocó este punto, que nadie, nadie ha tocado. Yo estudié metafísica durante 40 años. En mi visión, no puede existir paz mundial sin una comprensión de los escritos de Mary Baker Eddy, su vida -por lo que ella atravesó.  Entendiendo estas cosas, tú te estás uniendo a la expresión única del pensamiento de Dios para nuestros tiempos en el más moderno, el más inmediato sentido. Yo estoy verdaderamente dedicando el trabajo de mi vida a hacer que este punto sea claro para la gente de mi país y para los rabinos que trabajan conmigo.

Y lo mismo es verdad para los Científicos Cristianos que ya conocen esta hermosa Ciencia.  Ellos también deberían apreciar lo que tienen. La gente joven puede que no vea el gran regalo que ellos ya tienen en sus manos. Entonces yo enfatizaría cuán precioso es el trabajo de Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras. Cuán precioso y valioso es para la culminación de las aspiraciones de toda la humanidad. Es la ley de Dios.

 

Video 1 de la entrevista en inglés  (3′45″)

Video 2 de la entrevista en inglés  (4′20″)

 

 


Traducción libre del artículo publicado en el The Christian Science Sentinel del 11 Mayo de 2009, titulado “A rabbi talks about Christian Science”.

Todos los derechos The Christian Science Sentinel ©



suburbio

Si buscáramos un recuerdo agradable en nuestra memoria, la niñez ocuparía un lugar de privilegio, y más aún el barrio, donde transcurrió nuestra infancia, sería el marco perfecto para esos recuerdos. Recordaríamos los momentos agradables que vivimos junto con amigos y amigas que vayan uno a saber por donde andarán. Con que poco nos conformábamos para ser felices. Hoy es maravilloso pensar como las cosas simples adquirían un brillo singular. Todo era bueno para jugar, para tener en común. No establecíamos diferencias de sexo, color o condición social. Una lata vacía, un puñado de coloridas piedritas, una pelota hecha con calcetines viejos o una tiza gastada para dibujar en la calle la rayuela que nos permitía llegar al cielo, servían para mantener en jaque nuestra capacidad de asombro. Era muy fácil y cotidiano sentirnos entre todos, uno.

 

     La solidaridad ocupaba un lugar muy importante en nuestra experiencia. Cuando una persona mayor nos pedía que hiciéramos un mandado lo hacíamos con entusiasmo. Si uno de nuestros amigos tenía un inconveniente, era el de todos hasta solucionarlo. ¡Qué solidarios éramos si alguien atravesaba una situación difícil!

 

     Pero fue pasando el tiempo, nos hicimos grandes y muchos nos fuimos del sitio que nos vio crecer. Y, con el transcurrir de los años, comenzamos a sentir nostalgia de los días en que éramos pequeños y nos proyectamos en busca de recuerdos de esas calles donde estaba nuestro hogar, en ese bendito barrio ¡qué refugio! Un refugio no de mampostería, era el refugio de nuestra inocencia y pureza.

 

     Hoy es probable que vivamos en un vecindario donde no nos sintamos cómodos, sintiéndonos extraños. Pero si nos detuviéramos unos instantes en el lugar donde estén reunidos un grupo de niños, apreciaríamos que en ese lugar donde no nos sentimos a gusto, ellos sí lo están y lo hacen construyendo sueños y juegos por los cuales dentro de muchos años quizás sientan nostalgia.

 

     En el barrio donde transcurrió mi infancia y juventud aprendí a descubrir los charcos que formaba el agua al cesar la lluvia; en ellos me deslumbraba ver “navegar” un barquito de papel o contemplar los círculos concéntricos que formaba el agua al dejar caer una piedrita dentro del mismo. Así las cosas simples fueron verdaderos postes indicadores que a través del tiempo me marcaron el camino a recorrer en busca de dirección correcta en la vida. Y con ese rumbo, un día me detuve delante de una Sala de Lectura de la Ciencia Cristiana, muy cerca del lugar donde residía. Allí, luego de entrar, no sólo me impactaron conceptos de la literatura que pude leer sino también el afecto genuino de quienes me recibieron, y mi vida cambió para mejor, en todo aspecto.

 

     Con el estudio de esta Ciencia pude aprender acerca de la inocencia y pureza del hombre como idea espiritual y perfecta, libre de conceptos humanos contaminantes y destructivos que inexorablemente me remontaron a esos recuerdos de niño. Pude, en definitiva, conocer a Dios como el incondicional Padre-Madre dador de todo lo bueno, es decir pude hacer de Dios, el Amor Divino, mi primer amigo y de la oración, un auténtico salvavidas siempre presente.

 

     En ocasiones cuando el engañoso sentido material pretende sumergirme en la sugestión de falta de inocencia y pureza o falta de solidaridad, acudo inmediatamente a las ideas reparadoras e inspiradoras aprendidas en la Biblia y en Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras por Mary Baker Eddy. De sus escritos pude desarrollar de manera práctica ideas como: “Los ricos en espíritu ayudan a los pobres en una gran hermandad, teniendo todos el mismo Principio, o Padre; y bendito es ese hombre que ve la necesidad de su hermano y la satisface procurando su propio bien beneficiando a otro.” 1 Qué concepto tan revolucionario, ¿verdad? Buscar el propio bien beneficiando a otro.

 

     Hoy, más de cuarenta años después, vivo en un lugar muy distante de aquel en el cual transcurrió ni niñez y todavía no dejo de emocionarme cuando veo un grupo de niños tratando de hacer navegar un frágil barquito de papel en algún charco o al costado del cordón de la vereda luego de una fuerte lluvia. Tampoco dejan de sorprenderme los círculos en expansión que forma el agua al arrojar una pequeña piedra sobre el mismo y así, de igual manera, en mi actual barrio, trato de expandir el pensamiento alcanzando a todos sin excepción, procurando ver la idea de Dios en cada persona y sabiendo con certeza (aunque parezca difícil), que el bien es posible.

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1 Ciencia y Salud, Pág. 518

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Horacio Colombo
Buenos Aires, Argentina



lyle youngEl Sr. Lyle Young, de Ottawa, Canadá, es practicista, maestro y miembro del Cuerpo de Conferenciantes de la Ciencia Cristiana. Como conferenciante, ha ofrecido conferencias en cuatro continentes en varios idiomas: inglés, español, francés y portugués.

En estos momentos, el Sr. Young se encuentra realizando una gira por Argentina, Chile y Uruguay con motivo del ciclo de conferencias 2009. A continuación reproducimos su entrevista:

 

 

P: ¿Cómo conoció la Ciencia Cristiana?

 

R: Había  un profesor en la Facultad que era Científico Cristiano. La filosofía y la religión me interesaban mucho. Entonces una vez le pregunté qué enseñaba la Ciencia Cristiana. No dijo mucho, pero me invitó a asistir a una reunión de la organización universitaria de la Ciencia Cristiana. Yo asistí y quedé impresionado, sobre todo por la conversación de los otros estudiantes después de la reunión. Unos meses más tarde, cuando yo me diplomé y me mudé a otra ciudad, comencé a asistir regularmente a los cultos.

 

P: Usted se dedicó al trabajo político antes de dedicarse a la  práctica de la Ciencia Cristiana.  ¿Cómo la aplicaba en su trabajo?

 

R: Yo estaba involucrado, no como profesional, sino haciendo una pasantía como estudiante en el Parlamento canadiense. Trabajé con dos diputados, primero con uno del lado del Gobierno, y luego con uno de la oposición.

Durante ese año aprendí que los cambios en el mundo político o económico se efectúan por causa de cambios de pensamiento. Un practicista siempre está trabajando en ese nivel mental. Entonces llegué a la conclusión que para cambiar el mundo tenía que dedicarme totalmente a la práctica pública de la Ciencia Cristiana. Así lo hice. 

 

En “Usted puede mejorar al mundo – con la oración” se explica cómo toda persona puede mejorar el mundo con su manera de pensar y de orar.

 

P: Ha ofrecido conferencias en muchos países. Recientemente, tuvo oportunidad de dar una conferencia días después del atentado en Bombay, India, en diciembre del año pasado. ¿Qué armas tenemos para superar el miedo, el enojo y la impotencia?

 

R: El amor, El amor, El amor. La Iglesia en Bombay había programado tres conferencias que iban a comenzar diez días después de los ataques. A pesar de la situación de inseguridad en la ciudad, la Iglesia siguió adelante con las tres, inclusive con una para oficiales del Ejército Indio. Fue una linda demostración de cómo el Amor divino responde a nuestras necesidades. Desde entonces, han patrocinado otra conferencia para el Ejército.

 

P: Los países que ha visitado tienen culturas, problemáticas sociales y políticas distintas. ¿Cómo adapta las conferencias a las necesidades y situaciones específicas de cada país?

 

R: La metafísica de una conferencia es la misma en todos los lugares. Pero cuanto más puedo usar ejemplos e ilustraciones locales, más el Cristo habla y toca el corazón de aquellos que asisten a las conferencias. 

 

P: La segunda conferencia que ofrece se titula: “El Amor de Dios responde a tus necesidades”. ¿Qué nos puede adelantar sobre ella?  ¿Cómo responde la gente a este mensaje?

 

R: No lo he dado todavía. En ella, voy a hablar de cómo el amor de Dios para con cada uno de nosotros responde a nuestras necesidades para la salud, la satisfacción de la seguridad, de las relaciones, e incluso satisface tener la libertad de preocupaciones económicas.

 

P: Queremos agradecerle su colaboración en esta entrevista. ¿Tiene algún mensaje final para nuestros lectores?

 

R: Espero que mucha gente venga a las conferencias que doy. ¡Es un placer estar de nuevo en Sud América!

 

Para ver un listado completo de la gira de conferencias en Sud América, clic aquí.



85146458PASCUA:

Palabra que evoca escenas como el placer inocente de saborear chocolates, imitando la tradición neo-europea proveniente del paganismo que adoraba una liebre como símbolo de fecundidad. Pero también Pascua evoca imágenes de una cruel agonía en una cruz sangrante… y quizá, ésta última explica la tristeza y depresión que parecen envolver a la humanidad durante los días que la cristiandad conoce como Semana Santa.

Podemos agradecer que el progreso del pensamiento nos lleva a profundizar la causa verdadera de lo que hasta ahora es aceptado como ritual obligado, o festividad religiosa, o aún como costumbre social.

 

El progreso nos lleva a ahondar más en las palabras y encontrar en la historia sagrada, la Biblia, la explicación de este suceso trascendente y crucial para la historia de la humanidad. Así, la Pascua aparece como algo más que una conmemoración o recuerdo respetuoso.

 

El sistema metafísico dado a conocer por Mary Baker Eddy, Descubridora y Fundadora de la Ciencia Cristiana, interpreta el mensaje que Jesús ilustró en sí mismo, a través de su propia crucifixión. Al decir YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA, nos urge a cada uno de nosotros a identificarnos como hijos espirituales de un Dios amoroso que nos habla de vida eterna.

 

Él instó a la humanidad, a TODOS los hombres, a aceptar la búsqueda y encuentro de la libertad interior que cada ser anhela en lo más recóndito de su corazón, libertad que abarca todas las condiciones y circunstancias de la existencia. Invocando esta filiación espiritual, no se limitó a un “despertar” físico de la muerte.

 

Su mensaje es que ahora resurjan los anhelos enterrados en una apatía y desánimo, productos del materialismo que podemos desterrar para siempre.

Aun cuando parece que todo está perdido, la Vida puede sorprendernos con un nuevo renacer.

 

Es necesario superar el impacto de la escena de la crucifixión para encontrar el supremo mensaje de la resurrección, que es poderosa para restaurar toda esperanza. Este mensaje puede transformar al mundo, si paso a paso dejamos que transforme nuestro corazón y vida diaria. Podemos abrirnos con las mejores expectativas de que el poder de la Vida, Dios, hará maravillas.

 

Aceptemos el plan de Dios para cada uno de nosotros, reconozcamos y agradezcamos la PASCUA, como el eterno renacer de la esperanza que nunca perdimos. Que la PASCUA sea la constante alegría de que todo está bien.

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Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Argentina
Sra. Elizabeth Santángelo de Gastaldi



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