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	<title>Artículos de la Ciencia Cristiana &#187; Artículos</title>
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	<description>Artículos y entrevistas de CienciaCristiana.org</description>
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		<title>Nuestro patrimonio</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 19:55:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Gratitud]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi padre me repetía con frecuencia: “Sólo tenemos lo que damos”. Hoy me permitiré corregirlo un poquito: “Sólo al dar  conocemos lo que tenemos”. Porque el hombre no es alguien que tiene que recibir. Ya lo tiene todo. No es un necesitado, sino un dador.
Dar es una de sus cualidades esenciales. Es la imagen  del Amor, del infinitamente Generoso. Quien no se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-528" href="http://articulos.cienciacristiana.org/2010/06/nuestro-patrimonio/99277894-2/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-528" title="99277894" src="http://articulos.cienciacristiana.org/wp-content/uploads/2010/06/monedas3-150x150.jpg" alt="99277894" width="150" height="150" /></a>Mi padre me repetía con frecuencia: “Sólo tenemos lo que damos”. Hoy me permitiré corregirlo un poquito: “Sólo al dar  conocemos lo que tenemos”. Porque el hombre no es alguien que tiene que recibir. Ya lo tiene todo. No es un necesitado, sino un <strong>dador</strong>.</p>
<p>Dar es una de sus cualidades esenciales. Es la imagen  del Amor, del infinitamente Generoso. Quien no se atreve a dar  es porque no ha conocido a Dios. Por eso tampoco goza de la Vida. La ignora.  Jesús lo deja claro en su parábola de los talentos. <sup>1</sup></p>
<p>El que enterró el suyo lo hizo por miedo a perder. Cuando en el reino de Dios nada se extravía o desgasta. En “la casa” del Padre ni se resta ni divide. Sólo se suma y multiplica. Ese es el secreto de los que no esconden el talento dado. Conocen las reglas de este universo espiritual. <em>Nada se puede perder</em>. <sup>2</sup> Todo se desarrolla, progresa e incrementa. Pero, ¿cómo multiplicar? El Maestro nos lo enseña con una lección práctica. Lucas recoge la “imposible” ecuación. Cinco panes, dos peces = cinco mil hombres + mujeres + niños.<sup>3</sup></p>
<p>Jesús la resuelve agradeciendo. O lo que es lo mismo: reconociendo la obra de Dios, la única realidad. Mirando en la dirección correcta. No a los oscuros límites del mundo onírico de la existencia mortal. Se multiplica cuando se ve correctamente.  Contemplar la Verdad, suscita la gratitud. La auténtica, no la que nace como respuesta educada y no sentida ante algo  que no se valora.</p>
<p>La gratitud, el reconocer, el saber ver lo que hay, es la fuente y el soporte de la provisión. Por eso, acuñaría como recordatorio de nuestro patrimonio la frase siguiente: “Sabemos lo que tenemos cuando agradecemos”. Pero antes de teclear el punto final de esta reflexión compartiré el significado de  “patrimonio”. El diccionario nos informa: “<em>lo dado por el padre</em>”.</p>
<p>Y no lo olvidemos: nuestro padre es &#8220;el del cielo.&#8221; El Bautista afirmó: “<em>Nada puede recibir el hombre, si no fuere dado del cielo</em>”. <sup>4 </sup>Y el Cristo añadirá en palabras del maestro Jesús: “Todo lo mío es tuyo”.</p>
<p align="center">Luego&#8230; todo lo de Dios es nuestro.</p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: left;"><sup>1 </sup><em>Mateo</em> 25:14-30.</p>
<p style="text-align: left;"><sup>2 </sup>Veáse en numerosos pasajes de <em>Ciencia y Salud</em>. Como muestras en las páginas 302 y 360.</p>
<p style="text-align: left;"><sup>3 </sup><em>Lucas</em> 9:10-17.</p>
<p style="text-align: left;"><sup>4 </sup><em>Juan</em> 3:27</p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="font-family: 'Trebuchet MS', arial, helvetica, sans-serif; line-height: 20px; color: #4b4b4b;"><strong>José Rodríguez Peláez</strong>, practicista<br />
Alhaurín El Grande, España<br />
<a style="color: #16324c; text-decoration: none;" href="http://www.rodriguezpelaezcs.org/" target="_blank"><span style="color: #0000ff;">www.rodriguezpelaezcs.org</span></a></span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><small><em>Artículo reproducido con permiso.</em></small></p>
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		<title>El bien es contagioso, pero no la enfermedad</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jul 2009 14:25:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Bienestar]]></category>

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		<description><![CDATA[La mayoría de la gente probablemente estaría de acuerdo en que les gustaría controlar más su manera de pensar. Admitirían que se dejan influir muy fácilmente por fuerzas y actitudes externas que parecen estar fuera de su control. ¿Es realmente posible llegar a dominar nuestros propios pensamientos y liberarnos de las influencias externas?
Recientemente, al leer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a rel="attachment wp-att-413" href="http://articulos.cienciacristiana.org/2009/07/el-bien-es-contagioso-pero-no-la-enfermedad/attachment/88162901/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-413" style="margin: 5px;" title="88162901" src="http://articulos.cienciacristiana.org/wp-content/uploads/2009/07/hombre-saltando-150x150.jpg" alt="88162901" width="150" height="150" /></a><span style="font-weight: normal;">L</span></strong>a mayoría de la gente probablemente estaría de acuerdo en que les gustaría controlar más su manera de pensar. Admitirían que se dejan influir muy fácilmente por fuerzas y actitudes externas que parecen estar fuera de su control. ¿Es realmente posible llegar a dominar nuestros propios pensamientos y liberarnos de las influencias externas?</p>
<p>Recientemente, al leer la Biblia, me impresionó la manera tan independiente en que vivía Cristo Jesús. Por cierto que no vivía aislado de los demás. Estaba en el mundo, no obstante, repetidas veces el Maestro se negó a aceptar la sutil influencia de la manera de pensar prevaleciente. Mantuvo su libertad espiritual para vivir y actuar como el Hijo de Dios. Él sabía que su afectuoso Padre da sólo lo bueno a Sus hijos. Jesús ayudó a sus seguidores a ver que ellos también eran herederos de la bondad de Dios por ser Sus hijos e hijas. Les mostró que podían oponerse a las presiones mundanas y, en cambio, poner su manera de pensar y de vivir bajo la jurisdicción de la ley divina, la cual nos protege del mal.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>¿Pueden imaginarse lo alentador que sería tener a alguien que les dijera con persuasiva autoridad espiritual que vuestro afectuoso Padre jamás los tendría sujetos a la enfermedad y el peligro? No es de maravillarse que la gente acudiera a Jesús en busca de curación, y los relatos del evangelio nos dicen que Jesús no tenía ningún temor al tratar con toda clase de enfermedad.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Una curación en particular demostró en qué medida estaba completamente libre de temor ante los síntomas físicos. Un leproso pidió ayuda al Maestro en su aflicción. Se acercó a Jesús y le rogó: &#8220;Señor, si quieres, puedes limpiarme&#8221;. Sin vacilar, Jesús, movido por el amor, tocó al hombre, y le dijo: &#8220;Quiero, sé limpio&#8221;. Leemos que inmediatamente el leproso quedó limpio. La total convicción que tenía Jesús del poder de Dios eliminó el temor del hombre y le restauró su salud y libertad.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>El Cristo, la Verdad, ejemplificado por Jesús de manera tan suprema, aún está aquí para sanarnos cuando nos vemos frente a una enfermedad contagiosa. El contagio no sólo evoca temor, sino que se alimenta de él. No obstante, no tenemos porqué ser abrumados por un sentido de desamparo cuando comprendemos algo de la ley espiritual de Dios, la cual nos salvaguarda contra el daño. Mediante la oración nos acercamos a Dios y paso a paso podemos comprender Su bondad y amor.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>La naturaleza mental de la enfermedad contagiosa y su tratamiento al recurrir a Dios en oración, es uno de los puntos más básicos en el descubrimiento que hizo la Sra. Eddy de la Ciencia Cristiana. En un ensayo intitulado &#8220;El contagio&#8221;, en <em>Escritos Misceláneos</em>, ella observa: &#8220;Todo lo que el hombre ve, siente, o que de alguna manera percibe, tiene que ser captado por la mente; puesto que la percepción, la sensación y la consciencia pertenecen a la mente y no a la materia&#8221;. Y continúa: &#8220;El consentimiento común es contagioso, y hace contagiosa la enfermedad&#8221;. Su experiencia en la curación espiritual le había enseñado que debido a que Dios es el bien, el bien es verdaderamente más poderoso y más &#8220;contagioso&#8221; que el mal. Nos beneficiaría a todos nosotros comprender que, de hecho, la bondad y la salud son &#8220;contagiosas&#8221;.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Pude comprobar la verdad de estas declaraciones, de una manera modesta en mi propia experiencia, cuando sané de paperas. Mi hermana me había pedido que la ayudara cuando sus hijos estaban padeciendo de la enfermedad. Me quedé con la familia, entreteniendo a los niños con juegos e historietas, y ayudando a mi hermana en sus quehaceres hasta que sanaron. Después, yo tenía todos los síntomas de la enfermedad. Me quedé estrictamente a solas. Pero tenía que salir en un viaje de negocios esa semana, y había mucho trabajo que terminar antes de salir. Así que hice esfuerzos vigorosos para enfrentar esta enfermedad por medios espirituales.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Recurrí a Dios en oración. Recordé algunas de las ideas del artículo de la Sra. Eddy sobre el contagio. Me di cuenta de que debido a que Dios es por cierto omnipresente, ninguno de Sus hijos está jamás fuera de Su afectuoso cuidado. En otras palabras, me negué a dar mi consentimiento a esta imposición. Al principio tuve una verdadera batalla mental con el temor y el dolor, pero comprendí que, como idea espiritual de Dios, yo estaba influida totalmente por la bondad de Dios. Continué negando firmemente la realidad de la enfermedad, y vi que bajo la luz de la realidad espiritual sólo podía contagiarme del bien.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Para el final del día sentí que la opresión del temor iba desapareciendo. El dolor disminuyó y la hinchazón desapareció. Pude seguir adelante con mi trabajo. A la mañana siguiente, estaba completamente libre de la dificultad. Por cierto, todo el escenario parecía como una pesadilla de la cual había despertado llena de gratitud. Estaba agradecida a Dios no sólo por la curación, sino por lo que me había enseñado en cuanto a la creación espiritual de Dios, la cual siempre está presente para ser discernida.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>La promesa de la Ciencia Cristiana es que, mediante un cristianismo más profundo, percibimos que nuestra vida está gobernada por Dios, que mantiene nuestra identidad espiritual a salvo en el Amor divino. Podemos mantenernos alerta mentalmente y no dar consentimiento a la enfermedad. En efecto, no tiene causa, historia o realidad en el hecho espiritual y científico de la totalidad de Dios. La certidumbre del Amor omnímodo actúa como una ley, en la cual se puede confiar.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p align="center"><em>Tu misericordia está delante de mis ojos,</em></p>
<p align="center"><em>y ando en tu verdad.</em></p>
<p align="center">Salmo 26:3</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Ann Kenrick</strong></p>
<p><small><em>Artículo publicado originalmente en <a class="wp-caption" href="http://www.elheraldocc.com" target="_blank"><strong><em><span style="color: #0000ff;">El Heraldo de la Ciencia Cristiana</em></strong></span></a> de abril de 1992</em></small><em></em></p>
<p><em></em></p>
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		<title>Dígale ¡no! a la gripe</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Jun 2009 13:44:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Puede usted pasar un invierno sin el riesgo de contraer una gripe? Cada vez con más frecuencia nos instan a vacunarnos y se nos dice que con la edad es más necesario hacerlo.
Pero como informó en el año 2001 un epidemiólogo que trabaja en un sector del Centro para el Control y la Prevención de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-339" href="http://articulos.cienciacristiana.org/2009/06/digale-no-a-la-gripe/attachment/85188922/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-339" style="margin: 2px;" title="85188922" src="http://articulos.cienciacristiana.org/wp-content/uploads/2009/06/bosque-150x150.jpg" alt="Bosque" width="150" height="150" /></a>¿Puede usted pasar un invierno sin el riesgo de contraer una gripe? Cada vez con más frecuencia nos instan a vacunarnos y se nos dice que con la edad es más necesario hacerlo.</p>
<p>Pero como informó en el año 2001 un epidemiólogo que trabaja en un sector del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, las vacunas contra la gripe sólo son eficaces entre un 30 y un 70 por ciento de las veces, en personas de más de 65 años. Mientras que entre la gente más joven y más sana, está entre el 70 y el 90 por ciento. &#8220;Uno quiere hacer lo que sea necesario para ayudar a disminuir el riesgo de contraer la gripe, tanto para uno como para alguien cercano&#8221;, dijo la Dra. Carolyn Buxton Bridges. <sup>1</sup></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Sin embargo, cuando usted busque la mejor forma de disminuir los riesgos de contraer la enfermedad, no descarte la ayuda espiritual.</p>
<p>Las enseñanzas de Jesús dicen que entender a Dios, el Espíritu universal, es a la vez un poder sanador y una protección. Su ministerio sugiere que él entendía profundamente el significado de las palabras del salmista: <em>&#8220;Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que Le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Jehová guarda a todos los que le aman&#8221;</em>. <sup>2</sup></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Un día amanecí con síntomas de gripe. Por la tarde sentí ganas de irme a la cama, pero como tenía que estar en una reunión esa noche, me di cuenta de que necesitaba orar para sanarme. Al considerar los hechos básicos sobre quién es Dios y de qué manera hemos sido creados para expresar Su naturaleza bondadosa, fui teniendo la convicción de que la ayuda de Dios estaba a la altura de cualquier emergencia. Nunca se me ocurrió cancelar la reunión.</p>
<p>Parte de mi oración la formaban pasajes tales como éste de <em>Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras</em>: <em>&#8220;Sed firmes en vuestra comprensión de que la Mente divina gobierna y que en la Ciencia el hombre refleja el gobierno de Dios&#8221;</em>. <sup>3</sup></p>
<p>Por la noche ya estaba bien, y no necesité guardar cama.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Un par de años más tarde, los síntomas reaparecieron. Estaba conduciendo por una zona rural de camino a una reunión que tenía en el sur del estado. Así que oré de una manera similar a la que había orado antes, reconociendo para mí mismo que Dios es bueno y no crea la enfermedad. Afirmé que el Espíritu divino es perfecto y que, por lo tanto, somos espirituales y perfectos. &#8220;Por esa razón&#8221;, me dije, &#8220;los síntomas de gripe no forman parte de nadie, por lo cual no pueden amenazarme ni tener control sobre mí&#8221;.</p>
<p>Continué razonando de esta manera y para cuando llegué a la reunión los síntomas habían desaparecido. Ese fue el fin , tanto de los resfríos como de la gripe. Desde entonces, las pocas veces en que las señales de un resfrío han aparecido, mi oración se ha encargado de ellos tan rápidamente que casi no los recuerdo.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Cuando nos tomamos la costumbre de afirmar estos hechos espirituales sobre la naturaleza de Dios y de qué manera nos creó, no sólo nosotros nos sanamos sino que también estamos preparados para sanar a otros que soliciten nuestras oraciones. Mary Baker Eddy escribió, refiriéndose a Dios como Verdad y Amor: <em>&#8220;Mantened la mente tan llena de Verdad y Amor, que el pecado, la enfermedad y la muerte no puedan entrar en ella&#8230; Los buenos pensamientos son una armadura impenetrable; revestidos de ella, estaréis completamente protegidos contra los ataques de toda clase de error. Y no sólo vosotros estaréis a salvo, sino que también se beneficiarán todos aquellos en quienes pensáis&#8221;</em>. <sup>4</sup></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Seguir este consejo es una manera práctica de detener la gripe. No tiene efectos secundarios peligrosos y puede ayudar también a amigos y vecinos. Cuando los pensamientos desbordan con la convicción del amor de Dios, benefician naturalmente a los demás y, al ayudar a otros, uno también es bendecido.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><sup>1</sup> Véase &#8220;<em>Physicians Call For Change in Flue Vaccine Recommendations</em>&#8220;, por John Cutter, WebMDHealth.</p>
<p><sup>2</sup> <em>Salmos</em> 145:18-20.</p>
<p><sup>3</sup> C<em>iencia y Salud con Clave de las Escrituras</em>, pág. 393.</p>
<p><sup>4</sup> <em>La Primera Iglesia de Cristo, Científico -y- Miscelánea</em>, pág. 210.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Robert A. Johnson</strong><br />
<small><em>Artículo publicado originalmente en </em><strong><a class="wp-caption" href="http://www.elheraldocc.com/" target="_blank"><span style="color: #0000ff;"><em>El Heraldo de la Ciencia Cristiana</em></span></a></strong><em>, ejemplar julio de 2002</em></small></p>
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		<title>Inmunidad: una visión correctiva</title>
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		<pubDate>Sat, 30 May 2009 18:32:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Bienestar]]></category>

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Al estudiar la Biblia, se ve que Jesús curó lo que hoy es conocida como enfermedad infecto-contagiosa. En una ocasión, curó un caso aislado de lepra 1 y en otra curó diez personas simultáneamente 2. La Ciencia Cristiana revela que Jesús fue el hombre que comprendió y demostró la idea-Cristo, un poder divino y actuante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">
<div style="text-align: left;"><a rel="attachment wp-att-312" href="http://articulos.cienciacristiana.org/2009/05/inmunidad-una-vision-correctiva/attachment/83273070/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-312" title="83273070" src="http://articulos.cienciacristiana.org/wp-content/uploads/2009/05/spirituality-150x150.jpg" alt="83273070" width="150" height="150" /></a>Al estudiar la Biblia, se ve que Jesús curó lo que hoy es conocida como enfermedad infecto-contagiosa. En una ocasión, curó un caso aislado de lepra <sup>1</sup> y en otra curó diez personas simultáneamente <sup>2</sup>. La Ciencia Cristiana revela que Jesús fue el hombre que comprendió y demostró la idea-Cristo, un poder divino y actuante en el pensamiento humano. Él demostró a toda la humanidad lo que es ser hijo de Dios y el potencial divino inherente a esa filiación, que incluye la inmunidad espiritual del ser.</div>
<div style="text-align: left;"><sup><br />
</sup></div>
<p>Lo que había en común entre esas personas que fueron curadas es que, más allá de que buscasen purificación espiritual, procuraban una cura completa de un mal considerado incurable en la época. Una agravante era la condición a la cual esas personas quedaban sujetas: aislamiento total y desprecio de la sociedad. La curación cristiana, preconizada por Jesús, probó que para Dios no existe caso perdido ni imposibilidades. Tal hecho adviene del desdoblamiento natural de la ley divina, el bien, que prueba la actividad actual y perenne del Cristo, que trae consuelo y salvación universal.</p>
<p>La  Ciencia Cristiana enseña que Jesús era dotado del Amor divino en tal medida, que reconocía a cada individuo solamente como un hijo perfecto de Dios. Tal fundamento crístico estaba solidificado en la comprensión que él mantenía acerca de su propia identidad, una idea de Dios inmaculada, completa, inmune, libre del miedo y de cualquier imposición material. Cuando él afirmó: &#8220;Yo y el Padre uno somos&#8221;  <sup>3</sup> incluyó a toda la humanidad, sin excluir a nadie. Mary Baker Eddy escribió en su obra principal: &#8220;Jesús veía en la  Ciencia al hombre perfecto, que aparecía a él donde el hombre mortal y pecador aparece a los mortales. En ese hombre perfecto el Salvador veía la semejanza misma de Dios, y esa manera correcta de ver al hombre sanaba a los enfermos.&#8221; <sup>4</sup></p>
<p><sup><br />
</sup></p>
<p>Como el más exitoso sanador, Jesús es el modelo para la curación cristiana. Si la habilidad de curar por la  Ciencia divina fuese una dispensación individual, Jesús no hubiera dicho que todos lo que creyesen en él realizarían las mismas obras que él, y otras mayores aún. Jesús no solo demostró la inmortalidad de la Vida divina por su resurrección y ascensión, sino que también prometió la continuidad del Consolador, lo que confirió eternidad a la idea-Cristo. Hace 143 años la Ciencia Cristiana viene revelando a la humanidad que el Cristo es actual, omnipresente, omnipotente, habla a la consciencia humana, salva y libra de todo mal. Así como Cristo Jesús enseñó en todas sus palabras y obras, la Ciencia Cristiana también revela la curación cristiana como un hecho continuo y atemporal.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Ponderando sobre la curación de los leprosos, ¿qué los llevó a que buscasen a Jesús? Ellos estaban en búsqueda de purificación física y mental. Jesús no dio ningún diagnóstico, ni hizo preguntas sobre el estado de salud de aquellas personas, porque mantenía el saber consciente acerca de todas las cosas y de cada ser como expresión de la perfección de Dios. Tal hecho es una ley divina que puede ser científica y constantemente demostrada por la curación de cualquier enfermedad.</p>
<p>Cuando el leproso se aproximó a Jesús y le dijo: &#8220;Señor, yo sé que puedes curarme, si así lo quieres&#8221;, Jesús, compadecido, respondió: &#8220;&#8230; ¡Sí! Quiero. Estás curado&#8221; <sup>5</sup>.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Como en aquella época, el poder sanador cristiano inconmensurable e infinito está presente en la actualidad, en este preciso momento, y alcanza a todos, en cualquier lugar, sea cual fuere la situación que tengamos que enfrentar.</p>
<p>Pude comprobar eso en 1990, cuando oré para reconocer la perfección e inmunidad inherentes a mi ser, como hijo perfecto y completo de Dios. La Ciencia Cristiana enseña que la curación proviene de la acción divina y que no hay ninguna necesidad de diagnóstico material. Pero en esa época, consulté la opinión de un especialista con la finalidad de alinear la defensa mental en mis oraciones, para anular las pretensiones erróneas, específicas del caso. Aprendí que se trataba de herpes zóster, popularmente conocido en algunos países como culebrilla o culebrina, manifestado en la región del abdomen y que, según el diagnóstico, era un tipo diferenciado de herpes que ataca a personas con baja inmunidad, pero que, en contrapartida, tenía la característica de &#8220;inmunizar&#8221; a aquellos infectados por este virus. No obstante, podría durar y causar dolor insoportable durante años.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Delante de este diagnóstico, continué confiando absolutamente en la oración para obtener una curación, sin usar ningún recurso medicinal. Como resultado, no sentí dolores, ninguna fibra nerviosa o músculo fue afectado. Recuerdo que uno de los elementos fundamentales de mi oración fue reconocer la pureza inherente a mi ser. También vencí el miedo del contagio y resistí la tentación de mirar para las zonas afectadas para ver si la curación ya se había completado. En pocos días los bultos sobre la región rojiza de la piel desaparecieron por completo, y no volvieron.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>La curación a través del Cristo es completa, pues elimina el miedo y la inercia mental. La Ciencia  Cristiana enseña que el principal elemento para alcanzar la curación a través de la oración es el pensamiento convencido, que no acepta el falso cuadro material de una coyuntura sin esperanza de curación. Al leer los relatos bíblicos siento que, al verse frente a situaciones que, por la opinión general, suscitaban pavor, desaliento y desprecio, Jesús mantenía el pensamiento elevado y dejaba que el Cristo, la actividad divina infalible y omniactiva, se ocupase del caso, y por eso la curación ocurría.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>La inmunidad de cada persona es espiritual e intrínseca al ser completo, creado por Dios. Como todos reflejan a Dios, para infectar &#8220;el reflejo&#8221;, sería necesario primero atacar al original, lo que sería imposible. La inmunidad espiritual es un atributo que el hombre posee por reflejar la inmortalidad divina. En esa base, la Ciencia Cristiana establece la totalidad de Dios y la nulidad de la materia. El desdoblamiento natural del bien, tal como la curación de los leprosos, es algo divino y natural, por lo tanto factible y demostrable, a todo momento. La inmunidad individual y colectiva está sustentada por la universalidad de la actuación del Cristo.</p>
<p>Este concepto más elevado, divino y permanente de inmunidad, fundado en el Cristo vivo, eterno y atemporal, es una ayuda presente en un momento en que los medios de comunicación sugieren una posible pandemia de la gripe A (H1N1), que está siendo conocida como gripe porcina. Sin embargo, podemos descansar en la certeza de la presencia y actividad individual y universal de la idea-Cristo, que destruye el miedo de contagio. A través de la oración, optamos por confiar en la realidad espiritual que garantiza la inmunidad de la creación de Dios, en vez de confiar en un cuadro material que presenta peligro de contaminación.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Regocijémonos en Dios, que por Su Cristo vivo y actual, garantiza salud e inmunidad verdaderas y permanentes para la humanidad.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><sup>1</sup> Marcos 1:40-45</p>
<p><sup>2 </sup>Lucas 17:11-14</p>
<p><sup>3 </sup>Juan 10:30</p>
<p><sup>4 </sup><em>Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras</em>, Pág. 476</p>
<p><sup>5 </sup>Marcos 1:40-41</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Jackson Guterres dos Santos</strong><br />
Porto Alegre, Río Grande do Sul, Brasil.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: left;"><em><small>Traducción libre del original en portugués titulado &#8220;Imunidade: uma visão corretiva&#8221;, publicado por la revista <span style="font-style: normal;"><a class="wp-caption" href="http://www.arautocienciacrista.com/arauto/artigos/imunidade-portuguese.jhtml" target="_blank"><strong><span style="color: #0000ff;">El Heraldo de la Ciencia Cristiana en Portugués &#8211; O Arauto da Ciência Cristã</span></strong></a></span></small></em><small></small></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Dios habita en nuestro barrio</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2009 21:32:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>

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		<description><![CDATA[
Si buscáramos un recuerdo agradable en nuestra memoria, la niñez ocuparía un lugar de privilegio, y más aún el barrio, donde transcurrió nuestra infancia, sería el marco perfecto para esos recuerdos. Recordaríamos los momentos agradables que vivimos junto con amigos y amigas que vayan uno a saber por donde andarán. Con que poco nos conformábamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-268" href="http://articulos.cienciacristiana.org/2009/05/dios-habita-en-nuestro-barrio/suburbio/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-268" style="border: 5px solid black;" title="suburbio" src="http://articulos.cienciacristiana.org/wp-content/uploads/2009/05/suburbio-150x150.jpg" alt="suburbio" width="150" height="150" /></a></p>
<p>Si buscáramos un recuerdo agradable en nuestra memoria, la niñez ocuparía un lugar de privilegio, y más aún el barrio, donde transcurrió nuestra infancia, sería el marco perfecto para esos recuerdos. Recordaríamos los momentos agradables que vivimos junto con amigos y amigas que vayan uno a saber por donde andarán. Con que poco nos conformábamos para ser felices. Hoy es maravilloso pensar como las cosas simples adquirían un brillo singular. Todo era bueno para jugar, para tener en común. No establecíamos diferencias de sexo, color o condición social. Una lata vacía, un puñado de coloridas piedritas, una pelota hecha con calcetines viejos o una tiza gastada para dibujar en la calle la rayuela que nos permitía llegar al cielo, servían para mantener en jaque nuestra capacidad de asombro. Era muy fácil y cotidiano sentirnos entre todos, uno.</p>
<p> </p>
<p>     La solidaridad ocupaba un lugar muy importante en nuestra experiencia. Cuando una persona mayor nos pedía que hiciéramos un mandado lo hacíamos con entusiasmo. Si uno de nuestros amigos tenía un inconveniente, era el de todos hasta solucionarlo. ¡Qué solidarios éramos si alguien atravesaba una situación difícil!</p>
<p> </p>
<p>     Pero fue pasando el tiempo, nos hicimos grandes y muchos nos fuimos del sitio que nos vio crecer. Y, con el transcurrir de los años, comenzamos a sentir nostalgia de los días en que éramos pequeños y nos proyectamos en busca de recuerdos de esas calles donde estaba nuestro hogar, en ese bendito barrio ¡qué refugio! Un refugio no de mampostería, era el refugio de nuestra inocencia y pureza.</p>
<p> </p>
<p>     Hoy es probable que vivamos en un vecindario donde no nos sintamos cómodos, sintiéndonos extraños. Pero si nos detuviéramos unos instantes en el lugar donde estén reunidos un grupo de niños, apreciaríamos que en ese lugar donde no nos sentimos a gusto, ellos sí lo están y lo hacen construyendo sueños y juegos por los cuales dentro de muchos años quizás sientan nostalgia.</p>
<p> </p>
<p>     En el barrio donde transcurrió mi infancia y juventud aprendí a descubrir los charcos que formaba el agua al cesar la lluvia; en ellos me deslumbraba ver &#8220;navegar&#8221; un barquito de papel o contemplar los círculos concéntricos que formaba el agua al dejar caer una piedrita dentro del mismo. Así las cosas simples fueron verdaderos postes indicadores que a través del tiempo me marcaron el camino a recorrer en busca de dirección correcta en la vida. Y con ese rumbo, un día me detuve delante de una Sala de Lectura de la Ciencia Cristiana, muy cerca del lugar donde residía. Allí, luego de entrar, no sólo me impactaron conceptos de la literatura que pude leer sino también el afecto genuino de quienes me recibieron, y mi vida cambió para mejor, en todo aspecto.</p>
<p> </p>
<p>     Con el estudio de esta Ciencia pude aprender acerca de la inocencia y pureza del hombre como idea espiritual y perfecta, libre de conceptos humanos contaminantes y destructivos que inexorablemente me remontaron a esos recuerdos de niño. Pude, en definitiva, conocer a Dios como el incondicional Padre-Madre dador de todo lo bueno, es decir pude hacer de Dios, el Amor Divino, mi primer amigo y de la oración, un auténtico salvavidas siempre presente.</p>
<p> </p>
<p>     En ocasiones cuando el engañoso sentido material pretende sumergirme en la sugestión de falta de inocencia y pureza o falta de solidaridad, acudo inmediatamente a las ideas reparadoras e inspiradoras aprendidas en la Biblia y en <em>Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras</em> por Mary Baker Eddy. De sus escritos pude desarrollar de manera práctica ideas como: <em>&#8220;Los ricos en espíritu ayudan a los pobres en una gran hermandad, teniendo todos el mismo Principio, o Padre; y bendito es ese hombre que ve la necesidad de su hermano y la satisface procurando su propio bien beneficiando a otro.&#8221; </em><sup>1</sup> Qué concepto tan revolucionario, ¿verdad? Buscar el propio bien beneficiando a otro.</p>
<p> </p>
<p>     Hoy, más de cuarenta años después, vivo en un lugar muy distante de aquel en el cual transcurrió ni niñez y todavía no dejo de emocionarme cuando veo un grupo de niños tratando de hacer navegar un frágil barquito de papel en algún charco o al costado del cordón de la vereda luego de una fuerte lluvia. Tampoco dejan de sorprenderme los círculos en expansión que forma el agua al arrojar una pequeña piedra sobre el mismo y así, de igual manera, en mi actual barrio, trato de expandir el pensamiento alcanzando a todos sin excepción, procurando ver la idea de Dios en cada persona y sabiendo con certeza (aunque parezca difícil), que el bien es posible.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><sup>1</sup> <em>Ciencia y Salud</em>, Pág. 518</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Horacio Colombo</strong><br />
Buenos Aires, Argentina</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Inteligencia sin límites</title>
		<link>http://articulos.cienciacristiana.org/2009/03/inteligencia-sin-limites/</link>
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		<pubDate>Thu, 19 Mar 2009 17:21:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia]]></category>

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		<description><![CDATA[La Ciencia Cristiana define a Dios como el &#8220;GRAN YO SOY&#8221;, el Ser único, eterno, infinito, que es todo sabiduría, todo acción armoniosa, todo amor, todo sabiduría. Este gran Yo Soy, se expresa por medio de siete sinónimos que definen Su Naturaleza: MENTE, ALMA, ESPIRITU, VERDAD, AMOR, VIDA, PRINCIPIO.
Naturalmente, siendo DIOS el único creador del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Ciencia Cristiana define a Dios como el &#8220;GRAN YO SOY&#8221;, el Ser único, eterno, infinito, que es todo sabiduría, todo acción armoniosa, todo amor, todo sabiduría. Este gran Yo Soy, se expresa por medio de siete sinónimos que definen Su Naturaleza: MENTE, ALMA, ESPIRITU, VERDAD, AMOR, VIDA, PRINCIPIO.</p>
<p>Naturalmente, siendo DIOS el único creador del Hombre y del Universo, imparte en ellos esta Naturaleza Divina.</p>
<p> </p>
<p>Todo aquel que emprende el estudio de esta Ciencia, puede experimentar, en la medida en que comprende y desarrolla en sí mismo estos nuevos conceptos, grandes cambios en su vida y por ende, en todo el entorno en que ella se desarrolla.</p>
<p> </p>
<p>Cuando comencé el estudio de esta Ciencia, trabajaba en una empresa multinacional, entrando ya en lo que humanamente se llama edad madura. Realizaba mis tareas en el area de sistemas de contabilidad, que en esos momentos eran manuales o semi mecánicos.</p>
<p> </p>
<p>Comenzaba en esos momentos en nuestro país, la &#8220;era&#8221; de las computadoras. Como la empresa crecía de una manera muy notable, obviamente emprendieron la reforma de todos sus sistemas contables y de control, adoptando los nuevos métodos que las nuevas técnicas ofrecían. Esto causó gran inquietud en el personal, principalmente en aquellas personas que llevaban muchos años trabajando en ese lugar. Yo no fui la excepción. La inquietud y el temor a ser despedido, ya que las reformas requerían personal especializado, se apoderaron de mí. En esos momentos, la Ciencia Cristiana fue mi tabla de salvación. Profundicé mucho más mi estudio sobre la naturaleza de Dios y yo como su hijo muy amado. Aprendí que el sinónimo Mente es inteligencia infinita, sin límites, sin edad. La condición humana asume la inteligencia como limitada a unos pocos años de vida, y luego comienza a decaer hasta extinguirse. Vemos en los periódicos, que se solicitan servicios para cubrir empleos, personas que no excedan de los treinta y cinco o cuarenta años de edad. Esta condición, por lo general, causa mucho desaliento y desesperanza en las personas que han superado esa edad.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Apoyándome en lo que aprendía en la Ciencia Cristiana e identificándome permanentemente con esa Inteligencia o Mente, o sea Dios, mi primera gran sorpresa fue que la empresa, muy lejos de desplazarme o despedirme, me brindó la oportunidad de emprender el estudio de estos nuevos sistemas. Otro gran desafío se me presentó. Debía emprender mis estudios junto a otros compañeros, la mayor parte de ellos, estudiantes universitarios y muy jóvenes, por cierto.</p>
<p> </p>
<p>Nuevamente la Ciencia Cristiana vino en mi auxilio. Aprendí que la inteligencia no tiene edad ni medidas, que no está encerrada en un órgano llamado cerebro. El trabajo fue arduo por muchos meses, ya que debía atender mis tareas habituales durante algunas horas, concurrir a los cursos y tomar tiempo para estudiar. Pero a medida que transcurría el tiempo sentía un gran cambio en mi manera de pensar y encarar los problemas que a diario se me presentaban, obviamente, siempre recurriendo a Dios en busca de respuestas y soluciones. Cada examen que rendía, obtenía excelentes puntajes.</p>
<p> </p>
<p>El momento culminante de esta experiencia se presentó en oportunidad de rendir uno de los exámenes finales, el más complicado. La noche antes del examen, dando un repaso general a todos los temas, de pronto tuve la sensación de haber olvidado todo. Me negué a aceptalo, cerré todos los libros y me entregué por completo a Dios. Al día siguiente, me presenté a dar el examen, siempre por supuesto en oración a Dios. Leía cada una de las preguntas y las respuestas fluían abundante e incesantemente. Escribí durante dos horas y media sin detenerme. Al siguiente día, en el momento de recibir los resultados de este examen, la instructora me pidió que me retirara unos minutos del aula. Pensé que todo me había salido mal. Pero con gran sorpresa de mi parte, llegaron dos instructores quienes me saludaron y felicitaron muy efusivamente pues era el único que había rendido el examen con un puntaje excelente.</p>
<p> </p>
<p>A esta experiencia siguieron muchas más a lo largo de los muchos años que trabajé en esta empresa. Hubo muchos cambios, pero en todos, guardando en mi pensamiento el hecho de que el hombre refleja la inteligencia Divina, salí siempre airoso.</p>
<p> </p>
<p>Poco tiempo antes de jubilarme, ocurrió otro cambio muy grande debido al crecimiento de la empresa. Llegaron personas expertas en comunicaciones e ingeniería de sistemas.</p>
<p> </p>
<p>Fui trasladado a otro sector. Pero esta vez, lejos de estar temeroso e intranquilo, muy agradecido a Dios por las experiencias vividas y todo lo que había aprendido en todos esos años, acepté el nuevo cargo hasta mi retiro.</p>
<p> </p>
<p>Es de notar, que todo el progreso y aprendizaje lo llevé a cabo en el mismo lugar. No fue necesario cambio alguno para progresar, Lo único que fue cambiando constantemente, fue mi punto de vista material por un punto de vista más espiritual.</p>
<p> </p>
<p>Hoy, ya disfrutando de mi jubilación, puedo disponer de todo mi tiempo para trabajar por la Causa de la Ciencia Cristiana.</p>
<p> </p>
<p>Puedo asegurar ahora, que el siguiente párrafo que aparece en el libro de texto de la Ciencia Cristiana, Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, escrito por la Sra. Mary Baker Eddy, se ha cumplido en alguna medida en mi experiencia particular: &#8220;Un conocimiento de la Ciencia del ser, desarrolla las posibilidades latentes del hombre. Extiende la atmósfera del pensamiento, dando a los mortales acceso a regiones más altas y más amplias&#8221;. <sup>1</sup></p>
<p> </p>
<p><sup>1</sup> <em>Ciencia y Salud</em>, Pág. 128: 15-18</p>
<p> </p>
<p><strong>Antonio Omar Blando, practicista</strong><br />
Buenos Aires, Argentina</p>
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		<title>La Economía Divina</title>
		<link>http://articulos.cienciacristiana.org/2009/02/economia-divina/</link>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2009 18:07:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Divina]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unas semanas, mi esposa y yo tuvimos la oportunidad de asistir al seminario o taller &#8220;The Divine Economy&#8221; (Título original en inglés), presentado en Houston por The Principle Foundation y dictado magistralmente por el joven ejecutivo de esa fundación, Eric Bashor.
 .
Fue una excelente idea tratar este tema sugerido por personas que se encuentran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas, mi esposa y yo tuvimos la oportunidad de asistir al seminario o taller &#8220;The Divine Economy&#8221; (Título original en inglés), presentado en Houston por <em>The Principle Foundation</em> y dictado magistralmente por el joven ejecutivo de esa fundación, Eric Bashor.<br />
<span style="color: #ffffff;"> .</span></p>
<p>Fue una excelente idea tratar este tema sugerido por personas que se encuentran afectadas de alguna manera por el clima que se vive en la economía material, caracterizada por la pérdida de muchos empleos, ejecuciones de las hipotecas de las viviendas, caída de la bolsa de valores y otras situaciones que parecen alterar el bienestar del ser humano al crear un clima de incertidumbre y temor.</p>
<p> </p>
<p>El propósito de este taller bíblico fue explorar las citas bíblicas que ayudan a comprender cómo &#8220;La Economía Divina&#8221; nos puede ayudar a enfrentar los retos actuales en el mundo material de la &#8220;Economía humana&#8221;.</p>
<p> </p>
<p>Comenzó con la cita de Génesis 1, donde las Escrituras nos presentan que todo lo creado por Dios es bueno y lleno de abundancia.</p>
<p> </p>
<p>Posteriormente y con la participación de todos los presentes, Eric iba anotando en dos columnas diferentes los atributos y características de la Economía Divina y de la Economía material para llegar a la comprensión plena de que en las manos de Dios Padre-Madre todo es rectitud, armonía, prosperidad, verdad inmortal, fuente inagotable e infinita, mientras que en las manos del hombre mortal separado de Dios nada es duradero ni seguro.</p>
<p> </p>
<p>La Biblia contiene pasajes maravillosos que nos muestran la abundancia divina presente aun en las circunstancias más adversas como el maná caído del cielo para alimentar a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí <sup>1</sup> , o cómo Jesús pudo alimentar a cinco mil personas partiendo de tan solo cinco panes de cebada y dos peces <sup>2</sup>.</p>
<p> </p>
<p>Necesitamos elevarnos a una consciencia espiritual como lo hizo Cristo Jesús para poder llegar a la comprensión de que en Dios todo es posible, y que el hombre, hecho a su imagen y semejanza, refleja todos sus atributos, por lo tanto vive una vida de abundancia ilimitada.</p>
<p> </p>
<p>Mary Baker Eddy nos recuerda en <em>Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras</em> que &#8220;El Amor divino siempre ha respondido y siempre responderá a toda necesidad humana. No está bien imaginarse que Jesús demostró el poder divino sanador sólo en beneficio de un número selecto o de un tiempo limitado, puesto que a la humanidad entera y a toda hora el Amor divino suministra todo el bien&#8221;.<sup>3</sup></p>
<p> </p>
<p><sup>1</sup> <em>Éxodo</em> 16:1-35<br />
<sup>2</sup> <em>Juan</em> 6:1-14<br />
<sup>3</sup> <em>Ciencia y Salud</em> pág. 494:11-17</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Carlos Machado, practicista</strong><br />
Texas, Estados Unidos</p>
]]></content:encoded>
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		<title>No te enganches, resiste el cebo</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jan 2009 20:12:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Oración]]></category>

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		<description><![CDATA[En Madrid de los años 80, no mucho después de la muerte de Franco, la droga se convertía en un asunto de preocupación universal. Me acuerdo bien de anuncios grandes en el metro con fotos de un anzuelo enorme y la advertencia:  &#8220;¡No te enganches!&#8221;
 
Ahora, unos veinte años más tarde, imaginen mi sorpresa al despertarme [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En Madrid de los años 80, no mucho después de la muerte de Franco, la droga se convertía en un asunto de preocupación universal. Me acuerdo bien de anuncios grandes en el metro con fotos de un anzuelo enorme y la advertencia:  &#8220;¡No te enganches!&#8221;</p>
<p> </p>
<p>Ahora, unos veinte años más tarde, imaginen mi sorpresa al despertarme una mañana con la imagen de aquel anzuelo en mis pensamientos. Vivimos cerca del Río Mississippi en los Estados Unidos de América. Soy madre de dos hijos jóvenes, y uno de mis desafíos diarios es precisamente la defensa contra sugestiones mentales agresivas. Hago un esfuerzo específico cada mañana para lograr que mi primer pensamiento sea uno de claridad: de esperanza, de protección y de armonía para el día que se aproxima, resistiendo cada sugestión mental de lo contrario y reconociéndola como falsedad que no tiene poder alguno. </p>
<p> </p>
<p>Cuando vi aquella sugestión mental del anzuelo grande, me di cuenta inmediatamente de lo que tenía que hacer. Primero, sabía que tenía que rechazar el &#8220;cebo del día&#8221;: la tentación de preocuparme por la salud de mi hija. Declaré que aquel anzuelo inmóvil no poseía la capacidad de tocarme a mí ni a ella tampoco. Además, no existía ninguna fuerza que podía obligarnos a tragárnosla.</p>
<p> </p>
<p>¡No quedaba duda de que aquella imagen era nada más que una sugestión mental! Y, con igual certeza, pude ver que la enfermedad lo es también. En lugar de dejarla &#8220;tirarme&#8221; hacia el temor, fue una oportunidad para trazar una línea muy clara entre el &#8220;cebo&#8221; desagradable y yo.</p>
<p> </p>
<p>Unos segundos más tarde, mi hija entró corriendo y me contó rápidamente cuántos pañuelos descartables había usado durante la  noche. Me lo contó tres veces porque yo no le respondía. En realidad, yo estaba preparando una respuesta basada en mi oración. Pronto le conté lo contenta que estaba de verla así, tan entusiasmada, y que estaba contemplando su perfección. Luego la invité a leer la lección bíblica de la Ciencia Cristiana conmigo.</p>
<p> </p>
<p>Nos turnamos con la lectura, y luego seguí con las preparaciones para la escuela, velando por los pensamientos que venían a mi. Tenía ganas de presenciar la curación y no quería darle entrada a ninguna influencia errónea.</p>
<p> </p>
<p>Al llegar a la escuela, le dije a mi hija que estaba <strong>muy</strong> agradecida por su entusiasmo y que la secretaria de la escuela me había asegurado que ella podía asistir a pesar de la cantidad de pañuelos descartables que estaba usando. Le dije que sabía que iba a pasar un día de otoño maravilloso y períodos de recreo muy divertidos.  (Aquí quisiera añadir que su hermano averiguó más tarde que ella había disfrutado tanto del recreo que se le oía por todo el patio, improvisando una canción acerca de bebés de unicornio.)</p>
<p> </p>
<p>Mientras ellos disfrutaban de las actividades escolares, se me presentó una oportunidad de resistir la atracción del anzuelo. Esta vez, el &#8220;cebo&#8221; parecía un poco más fuerte. Tenía dolor de cabeza y tenía ganas de dormir la siesta en lugar de dedicarme a mis responsabilidades. Empecé a taparme en una cama muy cómoda cuando la imagen del anzuelo regresó a mi pensamiento, y reconocí que la cama no era más que un disfraz, y ciertamente no quería bajar la guardia a sugestiones de debilidad ni de fracaso. Me levanté con la certeza de que podía confiar mi propia salud al mismo tipo de oración científica que me había traído un sentido de paz y libertad aquella mañana.</p>
<p> </p>
<p>Me recordé a mí misma que estoy protegida contra ataques de cualquier tipo porque dispongo de la autoridad para rechazar el cebo, sea lo que sea. Tampoco corro el riesgo de &#8220;engancharme&#8221; por accidente.  Puede que algo me apeteciera en un momento dado, pero esta ilusión pierde toda atracción al reconocer que la fuerza que me tira hacia abajo no es más que un anzuelo feo, una sugestión enmascarándose de nuevo.</p>
<p> </p>
<p>Al final del día, me di cuenta de que sí me había curado del dolor. Había jugado con los niños en un montón de hojas del bosque después de su llegada en el autobús. ¡Hasta les había permitido que me contaran cuentos y que cantaran más allá de la hora de acostarse! Y, por sobre todo, todos estábamos conscientes del cuidado de Dios para con cada uno de nosotros, porque no nos impresionaba para nada la imagen del enorme anzuelo vacío.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p> </p>
<p><strong>Kathryn Hosmer Thompson, C.S.</strong><br />
Illinois, Estados Unidos</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>De nuevo en casa</title>
		<link>http://articulos.cienciacristiana.org/2009/01/de-nuevo-en-casa/</link>
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		<pubDate>Thu, 08 Jan 2009 15:44:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>

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		<description><![CDATA[En mayo de 2006 volví  a mi  Iglesia filial, Ciudadela. Pude notar la emoción de quienes me vieron entrar, probablemente tan sorprendidos como cuando tomé la decisión de retirarme. Atrás quedaban doce años de haberme desvinculado  de toda actividad en la Ciencia Cristiana.  .
.
Previo a ese tiempo de ausencia, el estudio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En mayo de 2006 volví  a mi  Iglesia filial, Ciudadela. Pude notar la emoción de quienes me vieron entrar, probablemente tan sorprendidos como cuando tomé la decisión de retirarme. Atrás quedaban doce años de haberme desvinculado  de toda actividad en la Ciencia Cristiana. <span style="color: #ffffff;"> .</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Previo a ese tiempo de ausencia, el estudio diario de la Biblia junto con <em>Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras</em> por Mary Baker Eddy, y su aplicación en lo cotidiano, me permitieron crecer como persona, formar una familia y desempeñar cargos de responsabilidad dentro del movimiento.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Producto de la voluntad humana, y no de la oración,  me alejé voluntariamente de la Ciencia Cristiana la cuál me había tratado como uno de sus hijos más amados. Pasaron los citados doce años y las circunstancias hicieron, gracias a Dios, que estuviera de vuelta  sintiéndome no como el hijo pródigo que vuelve, sino como en los brazos del Padre misericordioso que me recibe. Fueron tiempos en los que necesité de mucha mansedumbre para entender que Dios nunca dejó de amarme, en los cuales siempre tuve en cuenta las palabras de la Sra. Eddy que cita en su libro de texto: &#8220;El Amor, fragante de generosidad, baña todo en belleza y luz. La hierba bajo nuestros pies silenciosamente exclama: &#8220;Los mansos heredarán la tierra&#8221;. <sup>1</sup>  <span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Esa mañana de mayo que volví a la Iglesia después de tanto tiempo de ausencia, al finalizar el oficio dominical y al retirarse la mayoría de quienes asistieron al mismo, me senté en el salón de recepción en uno de sus cómodos asientos y permanecí unos minutos en silencio recibiendo a manera de caricia el cálido sol que atravesaba el frente vidriado, fue algo maravilloso, apenas descriptible, me sentí feliz&#8230; estaba de nuevo en casa.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><sup>1</sup> <em>Ciencia y Salud</em>, pág. 516:12-15</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Horacio Colombo</strong><br />
Buenos Aires, Argentina</p>
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		<title>UNO con DIOS</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Dec 2008 23:55:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Oración]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Dios omnipotente, omnisciente y omnipresente es la Causa y origen de toda la sustancia. En la  Ciencia, yo soy la imagen, la manifestación consciente de Dios, por lo tanto, yo no soy material y no dependo de la materia. En realidad, yo soy espiritual y perfecto. Soy completo, representando y expresando armoniosamente todas las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dios omnipotente, omnisciente y omnipresente es la Causa y origen de toda la sustancia. En la  Ciencia, yo soy la imagen, la manifestación consciente de Dios, por lo tanto, yo no soy material y no dependo de la materia. En realidad, yo soy espiritual y perfecto. Soy completo, representando y expresando armoniosamente todas las ideas correctas que emanan de mi maravilloso Padre-Madre, la Mente divina y Universal.</p>
<p> </p>
<p>Conozco mi verdadera identidad de que soy UNO con la Mente divina, y soy inseparable de la  Causa omniactiva. Como la idea brillante de la Verdad divina, de la Mente infinita que gobierna todo, estoy ocupando mi lugar perfecto. Estoy posicionado y ungido por la Mente, de cuya creación procedo. Por eso, son parte integrante de mi ser, las cualidades de inteligencia, sabiduría, honestidad, sinceridad, transparencia, humildad, creatividad, originalidad, receptividad, equilibrio emocional, capacidad ilimitada y la salud.</p>
<p> </p>
<p>Soy eterno y tan indestructible como el Padre-Madre, y vivo para siempre, como idea divina en la conciencia de la Mente única y verdadera. Por lo tanto, no estoy sujeto a la materia, a sus creencias de ciclos, ni a las falsas leyes de la herencia, medicina, decadencia, inseguridad, sentimiento de inferioridad, de carencia y otros argumentos sugeridos por la mente carnal.</p>
<p> </p>
<p>Soy completo, capaz, e infinitamente eficiente. Ocupo totalmente mi lugar aquí y ahora, por eso nunca estoy sujeto a ningún tipo de confusión mental, errores de decisión, nerviosismo, estancamiento, retrocesos, cambios sin objetivo práctico o que no contribuyan al progreso tanto mío como de mi familia, de las actividades profesionales e incluso de la Iglesia.  Por ser la expresión consciente, completa y siempre activa de la Vida inmutable y perenne, desconozco la escasez, las limitaciones y la incapacidad. Soy consciente sólo del orden, la abundancia y del desarrollo armonioso del plan del Amor divino para mí, hoy mismo y para siempre.</p>
<p> </p>
<p>Soy la manifestación completa, receptiva y diligente de las ideas activas de la Mente que es Principio divino infalible y ley eterna. Toda idea divina es original, genuina y magnífica. Estas ideas originales son manifestadas a través de mí por medio de Su naturaleza inextinguible.</p>
<p> </p>
<p>Como evidencia de la única Mente y del Alma vivo feliz, alegre y para siempre dentro de mi Padre-Madre, Dios. Mis actividades profesionales encuentran cada día maravillosas oportunidades de progreso, tanto en el ámbito humano como en el divino. Esta es la Verdad divina que rige mis pensamientos y mis acciones, y me hace receptivo a muchas bendiciones y éxitos.</p>
<p> </p>
<p>Soy capaz de mantener la Verdad divina constantemente. Soy UNO con Dios, la  Mente, la Vida, el Principio, el Alma. Por lo tanto, yo comprendo el hecho espiritual de Causa perfecta y efecto perfecto. Y eso constituye verdadera oración, que es &#8220;Emanuel&#8221;, o sea Dios conmigo. Soy consciente del contenido de esta oración que es ley irreversible de armonía y de progreso. Esta oración curará todo tipo de enfermedad, miedo a la enfermedad, miedo al fracaso, miedo al futuro, o cualquier otro tipo de miedo. Estoy consciente de que soy la evidencia del Alma, hermosa y suprema y, por lo tanto, tengo dominio sobre cualquier tipo de sugestión de manipulación mental, de sugestión mesmérica o de impulsos para pecar. Esta oración es el advenimiento del Cristo, del mensaje divino, actuando tanto en mí como en todos los que trabajan conmigo o con quien vaya a tener contacto hoy o en otro momento.</p>
<p> </p>
<p>Esta oración me dirige y por medio de ella tengo coraje moral para &#8220;vivir y reinar con Cristo mil años&#8221; (Apocalipsis 20:4) y me probará ser la segunda venida del Cristo, la Verdad a la humanidad. La consciencia-Cristo actúa en mí, y por medio de mí cura y regenera espontáneamente todo lo que necesita ser curado y regenerado.</p>
<p> </p>
<p>Este tratamiento científico cortará los lazos de limitaciones, carencias y todo pensamiento negativo y hostil. Hará brotar en mí ideas originales y  productivas que traerán provisión diaria y me abastecerán de sustancia que se auto multiplica, así como también a mis cuentas bancarias y a mi hogar con los tesoros infinitos e inagotables de Dios.</p>
<p> </p>
<p>Esta oración está actuando como ley divina de progreso que cancela, para siempre, toda presunta acción del magnetismo animal. Mi oración es la presencia activa de la única consciencia-Cristo que actúa en mí y por medio de mí. Esta consciencia-Cristo aniquila y destruye todo tipo de malapráctica ignorante o intencional, toda maldición, todo odio; sobre mí, sobre mi familia, mi empresa y mi entorno de trabajo donde actúo; como una bendición para la humanidad, reflejando al Cristo sanador.</p>
<p> </p>
<p>Este reconocimiento consciente del Cristo que opera en mí y a través de mí, traerá a mi vida alegría, pureza, orden, paz, armonía, salud, integridad. El Cristo aniquila y disipa, para siempre, toda mediocridad, avaricia, lamento y queja, crítica, tristezas y resentimientos, así como la mala práctica inconsciente.</p>
<p> </p>
<p>Esta oración científica actúa ahora mismo y para siempre aplastando las estocadas del miedo, de la depresión o del éxito embriagante, del remordimiento, de dolores repentinos y los síntomas  transmitidos por asuntos médicos. Mi saber consciente reconoce que está en comunión constante con la Causa divina, y eso removerá la máscara de la vejez, las creencias de la pérdida de fuerzas y de debilitamiento mental, y revelará en mí la eterna juventud y felicidad sin fin. Disipará mi pasado no armonioso y cualesquiera episodios que parezcan ser fantasmas desaparecerán para siempre revelando mi glorioso y enteramente feliz presente que se prolonga de un modo continuo e inalterable, puesto que está sustentado por la  Ciencia Cristiana, &#8220;la ley de Dios, la ley del bien, que interpreta y demuestra el Principio divino y la regla de la armonía universal.&#8221; (<em>Rudimentos de la Ciencia Divina</em>, pág. 1:1).</p>
<p> </p>
<p>Mi discernimiento espiritual claro y continuo está garantizado por esta oración científica y constituye &#8220;&#8230;el camino mediante Cristo, la  Verdad,&#8221;&#8230; y &#8220;con la llave de la Ciencia divina&#8230;&#8221; me abrirá y mantendrá activa la percepción de que soy &#8220;erguido, puro y libre&#8221; (Véase <em>Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras</em>, pág. 171) a imagen y semejanza de Dios. Estoy consciente de que existo como la idea completa y soy la evidencia constante del Principio divino. La Mente divina, de la cual soy la consciente emanación, mantiene todo lo que me dice respecto de su inequívoca jurisdicción, hoy y para siempre. Cada pensamiento, cada acción, mi ser entero, es la expresión activa, tierna e inteligente del Dios vivo. Estoy consciente de que soy inseparable de la Causa y de su acción perfecta e inamovible. Yo soy UNO con DIOS. YO sé, que YO sé, que YO lo sé.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Orlando Trentini, C.S.B.</strong></p>
<p><strong></strong>Minas Gerais, Brasil<br />
<span style="color: #ffffff;"> .</span></p>
<p>Visite el sitio web del Sr. Trentini: <a class="wp-caption" href="http://www.trentinicsb.com" target="_blank">www.trentinicsb.com</a></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><small>Traducción libre del artículo escrito <a class="wp-caption" href="http://www.trentinicsb.com/artigos.php?noticia=29" target="_blank"><strong><span style="text-decoration: none;"><span style="color: #0000ff;">originalmente en portugués</span></span></strong></a> por Orlando Trentini C.S.B. y publicado en su <a class="wp-caption" href="http://www.trentinicsb.com" target="_blank"><strong><span style="text-decoration: none;"><span style="color: #0000ff;">sitio</span></span></strong></a></small></p>
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