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En mayo de 2006 volví a mi Iglesia filial, Ciudadela. Pude notar la emoción de quienes me vieron entrar, probablemente tan sorprendidos como cuando tomé la decisión de retirarme. Atrás quedaban doce años de haberme desvinculado de toda actividad en la Ciencia Cristiana. .
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Previo a ese tiempo de ausencia, el estudio diario de la Biblia junto con Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras por Mary Baker Eddy, y su aplicación en lo cotidiano, me permitieron crecer como persona, formar una familia y desempeñar cargos de responsabilidad dentro del movimiento.
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Producto de la voluntad humana, y no de la oración, me alejé voluntariamente de la Ciencia Cristiana la cuál me había tratado como uno de sus hijos más amados. Pasaron los citados doce años y las circunstancias hicieron, gracias a Dios, que estuviera de vuelta sintiéndome no como el hijo pródigo que vuelve, sino como en los brazos del Padre misericordioso que me recibe. Fueron tiempos en los que necesité de mucha mansedumbre para entender que Dios nunca dejó de amarme, en los cuales siempre tuve en cuenta las palabras de la Sra. Eddy que cita en su libro de texto: “El Amor, fragante de generosidad, baña todo en belleza y luz. La hierba bajo nuestros pies silenciosamente exclama: “Los mansos heredarán la tierra”. 1 .
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Esa mañana de mayo que volví a la Iglesia después de tanto tiempo de ausencia, al finalizar el oficio dominical y al retirarse la mayoría de quienes asistieron al mismo, me senté en el salón de recepción en uno de sus cómodos asientos y permanecí unos minutos en silencio recibiendo a manera de caricia el cálido sol que atravesaba el frente vidriado, fue algo maravilloso, apenas descriptible, me sentí feliz… estaba de nuevo en casa.
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1 Ciencia y Salud, pág. 516:12-15
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Horacio Colombo
Buenos Aires, Argentina
Una Respuesta a “De nuevo en casa”
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Enero 12th, 2009 at 9:15
Hace muchos años dejé de ir a la iglesia a la que iba.Este artículo me ha dado mucho para pensar.
Gracias por compartirlo.