En medio del trajín de nuestro ritmo de vida, nos movemos en una sociedad llamada “de consumo”, donde siempre surge algún juguete tecnológico nuevo, una vestimenta, o algún objeto que necesitamos comprar para sentirnos más satisfechos. A uno le da la sensación de que cada día le falta algo para ser completamente feliz.

 

A mi me gusta -de vez en cuando- hacer una pausa para pensar. Para un auto examen. Y si me siento triste o tengo esa sensación de vacío, comienzo a hacer una lista mental de las grandes y pequeñas cosas por las que puedo estar agradecida: familia, amigos, la naturaleza, una curación, un día de sol, las flores en mi jardín… (Ustedes pueden pensar: esto ya lo escuché antes. Si, seguramente. Pero hagan la prueba. La gratitud sincera, de corazón, barre esa “sensación de vacío”.) ¡Entonces me doy cuenta de cómo actúa la ley de Dios, la ley del bien, en mi vida! Me lleno de gozo, me maravillo.

 

La gratitud nos ayuda a ser felices. Nos despierta a ver que siempre tenemos todo lo que realmente necesitamos cuando sabemos donde buscarlo. Dios, el Amor divino, infinito, es la fuente de todo lo que llegáramos a necesitar. Un manantial inagotable de bien que fluye en nuestra vida, regando nuestra consciencia continuamente con ideas espirituales, frescas, renovadoras, originales, sanadoras. Poner en práctica estas ideas -multiplicarlas- nos lleva a experimentar ininterrumpidamente el bien divino. Como promete la Biblia: “Su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor”.(Jeremías 31:12)

 

La gratitud que reconoce lo bueno que ya recibimos nos da confianza y expectativa de que solo lo bueno va a continuar ocurriendo. Así como tenemos la total seguridad de que el sol va a salir cada mañana, podemos  tener la certeza de que la ley del bien de Dios actúa continuamente. Ninguna crisis financiera puede interrumpirla o revertirla. Nuestra gratitud puede borrar estas corrientes mentales de temor, y abrir la puerta de nuestra consciencia a percibir las infinitas oportunidades de bien que existen en la dimensión espiritual de la Vida, ahora mismo a nuestro alcance.

 

Mónica Esefer Passaglia, C.S.

Buenos Aires, Argentina

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3 Respuestas a “Un corazón agradecido”

  1. Manuel dice:

    Me hizo pensar en actitudes que estaba llevando acabo adelante en mi vida.

    Me siento mas lleno y en paz por leerlo.

    Gracias

  2. Florencia dice:

    Gracias.

  3. Mónica dice:

    Muy buen escrito, sencillo y contundente, de como la vida es sencilla y amable cuando somos agradecidos. Por eso, gracias, por compartirlo. Saludos

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